Reducción al absurdo

CREMILO.- ¿Dirás también que Zeus no sabe distinguir lo que es bueno? Vaya, se reserva para sí a Riqueza…
BLEPSIDEMO.- …y envía a Pobreza a la tierra.
POBREZA.-¡Qué telarañas tenéis en los ojos, carcamales de los días de Crono!
Zeus también es pobre, y voy a probároslo claramente. Si fuese rico, ¿cómo en los juegos Olímpicos por él establecidos, al reunir cada cinco años a toda la Hélade, había de contentarse con dar a los vencedores una sencilla corona de acebuche? Si fuese rico se las daría de oro.
CREMILO.-Lo que prueba es la grande estimación en que tiene las riquezas. Por economía, por evitar gastos, regala a los vencedores coronas de ningún valor, y se guarda las riquezas.
POBREZA.-Mil veces más vergonzosa que la pobreza es esa avaricia sórdida e insaciable que le supones.
CREMILO.-¡Que Zeus te confunda, después de coronarte con esa corona de acebuche!

(Aristófanes, Pluto, 580ss.)

Lo que se demuestra es la afición de los antiguos griegos a las coronas vegetales. Parece que en los juegos olímpicos, píticos, ístmicos y nemeos se premiaba con olivo, laurel, pino y apio, respectivamente. Y Aristófanes alguna vez aspiraría a una corona de hiedra como premio en las Dionisias.

(Datos tomados de: http://en.wikipedia.org/wiki/Olive_wreath y enlaces externos.)

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