Un poema de Lazare Carnot

Lazare Nicolas Marguerite Carnot fue un militar y político francés de interesante biografía, cofundador de l’Ecole Polytechnique, gran geómetra, y padre de Sadi Carnot, el fundador de la termodinámica.

Diferentes resultados geométricos, publicados en su Géometrie de position (1803), llevan hoy el nombre de “teorema de Carnot” (por ejemplo este o este o este o este, y alguno más).

Menos conocido es que también escribió algunos poemas, parece que no muy buenos.
Así comienza, con traducción literal, su “Don Quijote, poema heroi-cómico, en seis cantos”:

A Don Quijote, al héroe de la Mancha,
mi débil Musa ha consagrado estos cantos,
cuando de Arouet haría falta el talento,
y de un Esténtor la voz sonora y franca,
para celebrar tantos hechos brillantes.
No importa, hace halta contar las aventuras
del Castellano, la flor de los caballeros.
De sus hazañas, de sus rasgos singulares,
esbozaré ingenuas pinturas.
Inspiradme, Ninfas del Toboso,
vosotras, entre las que debo cantar a Dulcinea,
quien del héroe fijó el destino.



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